Información científica y prensa digital en Argentina, España y México

¿Qué es la Ciencia? Si hacemos caso a la cobertura de los principales periódicos hispanoamericanos la Ciencia es sobre todo Ciencias Naturales como física, biología o geología. Otras disciplinas como las ciencias de la salud tienen menos cabida en sus noticias y otras, como las ciencias sociales, apenas tienen una presencia marginal. Pero, por su parte, el público prefiere las noticias sobre tecnología. Ésas, y las que hablan de descubrimientos en su país o hechos por sus compatriotas.

Estos son algunos de los resultados de presentamos mis compañeros Jesús Díaz del Campo y Marian Chaparro en nuestro último artículo:  Información científica en Argentina, España y México: fuentes, recursos multimedia y participación de los lectores en los diarios online

Informacion científica en Argentia, España y Mexico

Aparte de hacer este análisis de temas preferidos por los periódicos y de temas más compartidos por los lectores en Twitter, también hemos estudiado qué tipos de fuentes emplean estas noticias. También comprobamos las diferencias entre las noticias incluidas en la sección de Ciencia y las noticias sobre Ciencia que aparecen en otros apartados.

Para ello hemos sometido a un análisis de contenido las noticias sobre Ciencia (n=700) recuperadas de tres periódicos del ámbito hispanoparlante: La Nación, de Argentina, El Universal, de México y El Mundo, de España. Concretamente hemos seleccionado mediante los buscadores internos de los propios diarios, las noticias publicadas en 2010, 2012 y 2014. También hemos considerado el número de veces que se ha tuiteado una noticia y el número de comentarios en la web del periódico para medir qué aspectos de la información científica logra enganchar mejor con el público

Temas: el predominio de las Ciencias naturales

Como señalaba al principio, la información científica trata principalmente sobre ciencias naturales (casi un 40%). Los siguientes temas más cubiertos son las Ciencias de la Salud (un 27%) y la Tecnología e ingeniería (más de un 22%). Por la cola aparecen las Ciencias Sociales (apenas un 5%) y el “farolillo rojo” va para las Humanidades con un modesto 1%. Parafraseando a Terry Pratchett, el periodismo desprecia a estas disciplinas porque no tienen mucha pinta de “Ciencia de Verdad”: aquella Ciencia que se puede usar para hacer que a algo le salgan tres piernas de más y después volarlo por los aires. 🙂

Si nos fijamos en los temas más compartidos, el tema favorito en Twitter es el de Tecnología e ingeniería. Aquí intuyo (no lo puedo sostener sobre datos, así que no lo incluímos en el artículo) que eso puede deberse al particular perfil sociológico del usuario de Twitter, al que se le presupone una afinidad con los “cacharros informáticos” y la tecnología en general.

Asimismo, pensábamos que la proximidad podía ser un factor que también podría hacer que el público prefiese una noticia frente a otra. Es decir, que a la gente le importase más el descubrimiento de un yacimiento en su país o el resultado de un estudio protagonizado por algún compatriota. Y, efectivamente, las noticias que hacen referencia de algún modo al país donde se publica el periódico son estadísticamente más compartidas.

Y, ¿cuál es el tema que genera mas comentarios?: los aspectos generales de la Ciencia. Quizá estas cuestiones genéricas y amplias sobre el mundo científico y de la investigación permiten un acceso más fácil a los usuarios en comparación con asuntos más concretos. Los resultados de investigaciones más especializadas, que exigen un mayor grado de conocimiento y mayor afinidad y proximidad al tema, hacen difícil que el lector tenga algo que aportar.

La personalización de la Ciencia: el científico como fuente

Otra de las grandes sorpresas nos la hemos encontrado con las fuentes. Pensábamos que la información científica citaría sobre todo alrededor de las revistas académicas. Como investigadores, estamos acostumbrados a comunicar nuestros hallazgos mediante estas plataformas. También consultamos los trabajos de nuestros colegas en sus páginas (o en sus webs, no hay que ser purista). Sin entrar en detalles, los científicos depositamos nuestra confianza en estas revistas porque someten a los manuscritos a una escrupulosa revisión. Esto hace que -supuestamente- las investigaciones que aparecen en estos medios tengan una cierta garantía de fiabilidad y calidad. Por eso, la comunicación científica gira tradicionalmente alrededor de las revistas académicas. Y hasta hace unos años el periodismo científico, también . Pero la situación ha cambiado.

¿Quién ha sustituido a las revistas como fuente preferida del periodismo científico? Los reporteros ahora acuden directamente a los científicos, de quienes recogen su opinión y su testimonio.  Los actores, es decir, los científicos y expertos, han desplazado a sus actos (sus hallazgos) o mejor dicho, a sus documentos (sus textos)

Nuestro estudio no nos ha permitido estudiar por qué se ha producido este cambio, pero nos atrevemos a lanzar dos explicaciones. Por un lado creemos que esto puede deberse a la deriva general del periodismo hacia el sensacionalismo. Uno de los rasgos de esta deriva es la preferencia por el “interés humano”, es decir por abordar las noticias sin centrarse en datos, números, cifras o conceptos abstractos, sino en los actos y declaraciones de personas. De otro modo, se informa de lo que hace y dice un personaje.

Este interés humano  se puede ejemplificar en la cobertura de la última cumbre del G7.  Este enfoque supone que en lugar de hablar de las políticas internacionales de Estados Unidos, de sus intereses geostratégicos o de la situación de su economía en el mercado global, se habla de las relaciones y rencillas entre los distintos líderes con el presidente Donald Trump, y comentarios sobre su famosa foto encarado con el resto de miembros del grupo.

Pensamos, una vez expuesto este paréntesis, que el periodismo científico se ha contagiado de esta deriva y prefiere hablar de la Ciencia en términos de “cosas que hacen y dicen los científicos”.

También puede ser que el auge de las redes sociales haya hecho más accesibles a los científicos y que estén más disponibles (o más dispuestos) a ser entrevistados o explicar en sus palabras las consecuencias de un hallazgo o alguna anécdota detrás del estudio.

La Ciencia fuera de la sección de Ciencia

Y si antes decíamos que las noticias sobre Ciencia cada vez citan menos a las revistas académicas, esta caída es mayor fuera de la secciónes especializada: tan solo un 6,5% de noticias sobre Ciencia publicadas en otras partes del periódico hacen referencia a estas publicaciones. Y tampoco se apoyan en científicos, sino principalmente en políticos y otros medios de comunicación de masas. Esto nos resulta preocupante, tal y como recogemos en el artículo, porque “el público con menor interés previo sobre ciencia esté expuesto de manera más frecuente a contenidos aparecidos en otros lugares o secciones, por lo que su contacto con informaciones sobre ciencia se dará con contenidos menos rigurosos“. Es decir, al público que no le interesa la Ciencia, se encuentra con que le habla de Ciencia gente que no sabe de Ciencia y que, en el peor de los casos, quizá tampoco le interesa…

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